By MamiMima | 30 abril, 2020

Por qué dejar de tocarse la cara es ahora tan importante

23 veces a la hora nos tocamos la cara según la observación de un estudio médico australiano de la Universidad de Nuevo Gales*.

Eso es muchas veces. Es natural y lo hacemos todos, más o menos frecuentemente. Nos tocamos los ojos por cansancio visual, nos tocamos el pelo para arreglárnoslo o porque sí, nos tocamos la barbilla o nos pica la nariz. Y lo hacemos todo el tiempo, mientras trabajamos, delante de la tele o de un ordenador.

Las razones parece que van en la línea de que nos tranquiliza y relaja. A otros nos ayuda a concentrarnos o a apoyar la cabeza. Sencillamente, nos tocamos la cara. Algo que está tan enraizado en nuestro comportamiento no es fácil de erradicar. Sin embargo, ahora puede marcar la diferencia entre la salud y la enfermedad y por eso aprender a controlarlo es tan importante.

Cómo evitarlo

  • Lo primero: Ser consciente de que te tocas la cara

La consciencia de que tenemos un problema es el primer paso para solucionarlo. Así que observar tu comportamiento en este punto va a ser la primera acción a realizar. Te sorprenderás de lo a menudo que tus dedos se van al pelo, la boca, la barbilla, los ojos o la nariz.

  • Incrementar el número de veces que te lavas las manos:

Además de lo que ya haces, debes incrementar el número de lavados y/o desinfección de tus manos. La alarma del móvil programada para sonar cada dos horas puede ayudarte como recordatorio. No tiene coste y es una forma fácil de no olvidarlo.

  • Recordatorios visuales:

Si trabajas con ordenador un post-it que tenga una carita con la mano tachada te recordará, de una forma simpática, lo que no debes hacer.

En un papel, haz una marca cada vez que te sorprendas tocándote la cara. Te ayudará a darte cuenta de cuántas veces lo hacemos y a reducir el hábito poco a poco. Si te gustan las estadísticas, disfrutarás viendo cómo desciende la curva.

  • Limpieza extremada del móvil:

Limpia el móvil cada día con un desinfectante y, si sales fuera, evita tocarlo con las manos sucias. La verdad es que cuesta resistirse a cogerlo, así que incluso si lo tocas con guantes cuando estés en el exterior, recuerda limpiarlo antes de volver a tocarlo con las manos de nuevo y ponértelo en la cara cerca de los ojos y la boca. El móvil es de por sí una fuente de patógenos y ahora es de especial importancia tenerlo en cuenta.

  • Manos ocupadas no tocan la cara:

Tener las manos ocupadas es también una buena forma de reducir el número de toques faciales. En las reuniones de trabajo o teletrabajo puedes tener tus manos sobre el ordenador o sujetando con un boli; mientras ves tu serie favorita, una taza de té  te obligará a tenerlas activas y cuando estés simplemente descansando, ten tus manos ocupadas jugando con una pequeña pelota u objeto que te relaje.

  • Llevar guantes protectores:

En el exterior el uso de guantes es un buen medio para evitar tocarse el rostro. Sobre todo porque el tacto no es tan agradable y en seguida te das cuenta de que estás tocándote la cara. Es recomendable llevar además un gel desinfectante de bolsillo para limpiar también los guantes periódicamente cuando estés fuera.

La higiene extremada va a ser una de nuestras obligaciones para cuidar nuestra salud. Dominar este hábito natural te puede evitar un indeseado contagio. Además tendrá un efecto positivo en la belleza de tu piel por reducir pequeñas infecciones y también las arrugas que nos producimos sin querer al presionarnos la cara con las manos. (Para saber más de este punto ve a nuestro post  “7 gestos que estropean la piel de tu cara”)

*https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25637115/